chocolate

Adicta al chocolate

Ya hace casi 11 meses que nació Ariadna.

Desde el principio tuve claro que quería darle el pecho a mi hija, pero jamás imaginé que duráramos tanto.  Al principio fue duro: pezones hinchados y doloridos, tomas a demanda cada dos horas (mañana, tarde y noche) y un largo etcétera … Incluso tuve que oir, de la boca de una enfermera en pediatría, que mi leche no satisfaría las necesidades nutritivas de mi niña… En fin, 6 meses de lactancia exclusiva y mi bebé parecía un pequeño buda y era conocida en la familia como “la princesa mazapán”.

Durante todo ese tiempo, mi cuerpo, concretamente “mi bolsa marsupial”, no volvía a su sitio ni parecía tener intención de hacerlo… Durante meses oí, que al año todo volvía a su sitio. También me cansé de leer que la lactancia ayuda a recuperar el peso más rápidamente…. Sorry?? Tras once meses de amor incondicional hacia mi niña, peso casi lo mismo que estando embarazada!!! Sí, tuve la suerte de engordar sólo lo justito, y lucir una bonita barriga sobre unas finas patas de palo. Pero ahora… parece que los quilitos de más, se han acomodado en los muslos, barriga y lorcillas solomilleras y no tienen intención de desaparecer.

Tengo que reconocer que tras el parto, la recuperación de peso fue rapidísima, sí. En un par de semanas estaba casi sílfide de nuevo, pero esa alegría duró poco.

Es bueno saber, que la lactancia tiene un desgaste casi similar al de un deportista de alto rendimiento, eso significa que tenemos que consumir muchiiiisimas calorías sólo para poder producir la leche que nuestro bebé necesita. Equilicua!!!  Mi cuerpo necesita comer. Pero nada de frutitas o ensaladas, no. Mi cuerpo me pide salsa!!!!  (salsa de chocolate ;P)

Tengo la suerte de que el chocolate que más me gusta es el negro, y resulta que es el más sano. Aleluya!!!  Es un gran reconstituyente por su alto contenido en magnesio, hierro, calcio, fósforo y potasio y vitaminas del grupo B (B1 y B2) que favorecen el funcionamiento del sistema nervioso, así como vitamina PP. También contiene polifenoles, antioxidantes naturales que ayudan a prevenir enfermedades degenerativas, frenando el envejecimiento de las células. Además como todas sabemos, el chocolate tiene la capacidad de mejorar el estado de ánimo, no? Quién no se ha zamapado alguna vez, una pequeñísima y minúscula tableta, durante su periodo premenstrual? Dicen qué, el que no se consuela es porqué no quiere…

En fin, no es cuestión de atacar el armario del chocolate y argumentar su infinitas y reconocidas características saludables. Antes de clavarle el diente, comprueba su composición. No es lo mismo una etiqueta con 70% de cacao y 80% de azúcar, qué un buen amargo y puro 100% cacao!

Así que mamis, sólo nos queda la esperanza  de saber, qué el día que nuestros pechos dejen de producir oro blanco, nuestra ingesta de calorías debería reducirse…  y con el tiempo podríamos incluso volver a recuperar, un poquito de aquella fantástica figura que tan bien lucíamos en la playa. Ahora vamos de cara al frío invierno… nos taparemos con miles de capas y desearemos que el año que viene podamos volver a lucir aquel minúsculo bikini que tan poquito dejaba a la imaginación…

PD. Os ilustro el post con la imagen de un fantástico tentempié… por sino sabéis qué merendar… 😉

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