Cuando a un puzzle le falta una pieza, la esencia del puzzle nunca será la misma. Estará incompleto y tendrá un vacío irrecuperable.

Exactamente igual que las relaciones… Cuando una pareja se rompe, nunca podrán volver a encajar, les faltará siempre esa pieza perdida, olvidada, desaparecida…

Tras años intentando encontrar esa pequeña pieza, finalmente hemos decidido dejar de buscarla. Aceptar la situación y ser fieles a nosotros mismos pero sobretodo a nuestra hija. Ha sido la decisión más justa para todos, sobretodo para ella, el fruto más maravilloso de lo que una vez hubo.

Por ella y gracias a ella, he podido comprobar de nuevo, que las cosas hechas des del respeto, el amor y la empatía siempre, siempre, siempre salen bien.

El proceso ha sido algo natural, normalizado, respetando los tiempos, los sentimientos. Sin reproches, sin disputas, sin rencores. Acompañando cada nuevo cambio con una simple explicación. Sana, dulce, verdadera…

Cuando fuimos los tres a ver el nuevo piso de papi, ella preguntó por qué papá no viviría con nosotras. Había llegado el gran momento. Ese momento temido, que durante meses me había rondado la cabeza, sin saber cómo hacerle frente.
-“papi y mami ya no somo novios, cariño. Nos queremos mucho, pero ya no podemos vivir juntos…” “Vale mami, me gusta el piso de papi”.

En aquel momento comprendí la grandeza de nuestros pequeños. El poder de las palabras, de las acciones… Normalizar una situación difícil evitando situaciones traumáticas son la clave. Acompañar des de la sinceridad más pura, des del amor más auténtico.

La vida cambia, ella crecerá y algún día tendrá preguntas que deberemos responder. Sinceras, claras y amables… Ese día, mami y papi le explicarán lo que necesite comprender. Sin dolor, sin trauma, sin rencor…

Ojalá todas las separaciones se parecieran a esta… Ojalá los hijos no tuvieran que sufrir la ira inmadura de parejas rotas. Ojalá algún día, Ariadna entienda que lo que pasó fue lo mejor que nos pudo pasar. Ese momento en el que ella descubrió a su padre y su padre la conoció a ella. Ese momento en el que su madre no se resignó y lucho por la vida, por el amor y sobretodo por ella.

Ahora en casa, somos un equipo. Un equipo de chicas. Son días de cambios, novedades y muchos retos. Éste será un verano distinto, un verano especial. El verano de las chicas. El verado en el que nos reencontraremos con nosotras mismas. El verano de las madres plenas y las hijas felices. El primer verano con papá y el primer verano con mamá.
….

Gracias por la paciencia de éstos meses, gracias por estar ahí incluso cuando ni yo misma estaba. Gracias por vuestras palabras y por ayudarme a crecer.

Siempre habéis participado de los momentos más importantes de mi vida… así que este momento también os lo debía.

Os prometo volver en unas semanas con las pilas cargadas, dispuesta a luchar por un mundo mejor lleno de respeto y amor.

Felices vacaciones familia!

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