tania garcía

Claves para reducir el estrés a la hora de educar

Temps de lectura: 5 minuts

Tania García es madre de dos hijos, escritora y una de las mayores especialistas en educación basada en el respeto y la coherencia, a partir de la evidencia científica.

Ayuda a miles de personas de todo el mundo cada año a transformar la mirada hacia la infancia y adolescencia a través de www.edurespeta.com.

Ha publicado dos libros: Guía para madres y padres imperfectos que entienden que sus hijos también lo son, Educar sin perder los nervios, y su primer álbum ilustrado ¿Qué necesito cuando me enfado?

Hoy comparte con MUM’S cuatro claves para educar sin estrés.

Educar sin estrés

El estrés parece ser el gran enemigo de la sociedad actual. Es por el exceso del mismo que muchas personas sufren de insomnio, trastornos alimentarios, ansiedad… viven sin tiempo ni descanso y eso repercute, sin duda, en el modo en el que tratan a sus hijas e hijos.

Sin embargo, lejos de lo que podamos pensar no es el estrés el gran enemigo, sino el no saber gestionarlo correctamente, no conocernos a nosotros mismos/as y, por tanto, a nuestras propias emociones.

Para vivir necesitamos tanto el estrés como la calma. El estrés nos mantiene alerta, concentrados y activos; pero no saber ponerle freno cuando es necesario, puede llevarnos al límite, agotándonos física y mentalmente haciéndonos perder los nervios ante situaciones y personas que no deberían verse involucradas en momentos y situaciones en los que el estrés no es necesario.

Aunque acabar con el estrés, los nervios y la ira a la hora de educar conlleva un trabajo profundo que desarrollo en un curso online de varios meses creado específicamente para ayudar a las madres y padres a conseguirlo, en este artículo quiero regalarte 4 consejos para educar sin estrés:

 

1- Organiza el tiempo que pasarás junto a tus hijos/as

Seguramente estés de acuerdo en que no es lo mismo llegar a casa y preparar meriendas, cenas, la ropa del día siguiente, baños, hacer deberes, etc.; que relajarse con las/os hijas/os y leer un cuento, jugar a un juego de mesa, dibujar, hablar con ellos… ¿Verdad? Hay una gran diferencia y esa diferencia se basa principalmente en que en el primero de los casos parece que estés viviendo en una carrera continua donde el resultado es llegar a la meta del día siguiente y en el otro, simplemente, sin olvidar lo que hay que hacer, nos relajamos junto a nuestros hijos y conseguimos de esa manera gestionar mejor nuestro nivel de estrés acumulado durante el día y rebajarlo. No se trata de olvidarnos de todo, se trata de encontrar un momento para todo y llevarlo de la mejor manera posible, nosotros decidimos cómo estar, qué actitud tomar.

Planificarse es una de las herramientas más valiosas a la hora de combatir el estrés. No se trata de una planificación no flexible, sino de una organización que realices semana a semana contemplando claramente el tiempo que pasarás junto a tus hijos/as. Ese tiempo debe ser para ti y para él/ella; para que lo disfrutéis juntos y para olvidar las rutinas, los deberes o las cenas. Ese tiempo debe ser exclusivamente para disfrutar. Nada más. Cuando disfrutas de tus hijos y no te preocupas de nada más que de estar con ellos, el estrés se esfuma. Podemos empezar por poco tiempo al día, y poco a poco, vamos añadiendo más.

Tendrás que realizar un gran esfuerzo por no dejarte llevar por las responsabilidades del día a día y de la casa; pero ante todo has de pensar que es tanto por ti, como por el buen desarrollo físico y mental de tus hijos/as.

 

2 – Actividad personal

Piensa en algo que te guste, que te apasione y que te ayude a desconectar. Es esencial que cuando realices esta actividad no sea justo en el ratito que tienes para dedicarle a tus hijos/as, si no no estaríamos mejorando nada.

Lo que debes es tener un tiempo estipulado para ti, debes hacer un acuerdo contigo mismo/a y ayudarte a realizar un hobby que te guste y que te llene; que en definitiva te ayude a deshacerte de los nervios y sea beneficioso para hacerte disfrutar del presente. Puede ser lo que tú quieras y de hecho no hace falta que sea en sí una actividad: puedes leer, jugar al fútbol, pintar, darte un baño de espuma.

Sentir que tienes tiempo para ti, aunque sea tan solo un poco, te liberará (a ti y a tus hijos/as). Es muy diferente tener que afrontar el día a día disfrutando de un tiempo para ti mismo, que sin hacerlo.

 

3- Aléjate de tu móvil

El tiempo que estés con tu familia es para ti y tu familia. Evita estar enganchado/a al móvil perdiendo un tiempo que quizás podrías haber invertido en cualquiera de los dos puntos anteriores. Estar pegada/o al móvil no hace más que fomentar el estrés y la desconexión, no te ayuda a centrarte en las prioridades. Ya tendrás tiempo para consultar el móvil cuando tus hijos/as estén dormidos/as, pero evita eso de estar con ellos/as y estar más pendiente de tu teléfono y de las redes sociales que de lo que te están diciendo.

Si lo necesitas y lo ves necesario, recurre a marcarte un horario y ponerte a seguirlo. Pautarte un objetivo te ayudará e irás observando que te sientes mucho más cohesionado/a con tus hijos desde entonces.

¿Te ha pasado alguna vez que tus hijos/as te hayan tenido que llamar veinte veces porque tú estabas cotilleando las fotos de perfil de Facebook de tu excompañero de trabajo? Tenemos mucho por trabajar.

 

4- Trabaja en la comunicación

Es tan básica que realmente puede ser el más importante de todos los consejos que te he dado hasta ahora. Trabaja en una comunicación buena, respetuosa y activa con los miembros de tu hogar. Eso fomentará las buenas relaciones y te liberará de muchas cargas nerviosas. Si consigues y aprendes (con práctica y esfuerzo) al comunicarte de manera correcta y óptima, no sentirás que te estresas a la mínima y que todo acaba en un conflicto o discusión.

Fomentar un buen espíritu comunicativo en primera persona te servirá para que tus hijos se comuniquen correctamente contigo y entre ellos; recuerda que eres su ejemplo. Solo demostrando una comunicación respetuosa, lograrás que ellos/as también lo hagan.

Por supuesto, si convives con tu pareja, lo ideal es que trabajes esto con tu pareja. Cuando uno se esfuerza por comunicarse de una manera óptima con los demás, sin juicios, ni gritos, sin comparaciones ni amenazas… ve un cambio radical en su vida y, por tanto, en la de sus hijos.

Espero que estos cuatro consejos te ayuden en tu día a día para que, junto a un trabajo profundo y diario, logres poner fin al estrés, la ira y los nervios a la hora de educar. Tú puedes conseguirlo y eres gran parte de la solución para hacerlo. Empieza a ponerlos en práctica desde hoy.

 

Si quieres leer más sobre disciplina positiva, te damos diez pautas en este artículo.


 

 

 

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Como verás, tengo un acuerdo con FNAC como afiliada y recibiré una pequeña comisión por referirte. Te aseguro cualquiera de ellos te encantará. En casa aún estamos leyendo el cuento ilustrado cada noche, y no hay día que lo pongamos en práctica.

 

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