Si ya has pasado de los cuarenta, seguramente recordarás aquellas maravillosas clases de educación sexual del instituto. Bueno, clases por llamarlas de alguna manera. Una charla sobre el sida, un vídeo que parecía grabado en la prehistoria y, con un poco de suerte, un preservativo que iba pasando de mano en mano entre risitas, codazos y alguna que otra cara roja. Y hala, ¡ya estábamos preparados para la vida sexual adulta! El resto lo aprendimos a base de dudas, conversaciones con amigas, mitos y alguna metedura de pata. Porque, seamos sinceras, muchas crecimos sabiendo más sobre cómo evitar un embarazo que sobre nuestro propio cuerpo.
Ahora nuestros hijos e hijas tienen toda la información del mundo en el bolsillo. O eso parece. Porque entre TikTok, Google, el porno y lo que cuenta el colega que asegura saberlo todo, distinguir la información de los disparates no siempre es fácil. Y mientras pensamos que «estas cosas ya las saben», las infecciones de transmisión sexual siguen aumentando, también entre la gente joven.
En mi caso, por suerte, en casa siempre hemos hablado de sexualidad con bastante naturalidad. Quizás porque, a raíz de una conización que me tuvieron que practicar, el tema de las infecciones, el VPH, la prevención y la importancia de protegerse entró en nuestras conversaciones sin necesidad de buscar el momento perfecto. Forma parte de nuestra historia y, de alguna manera, nos ha ayudado a normalizar algo que nunca debería ser tabú. En casa hablar de preservativos, de seguridad o de cuidar nuestra salud sexual no es motivo de escándalo ni de caras raras. Es hablar de salud, igual que hablamos de cualquier otra cosa. Aunque reconozco que ahora, con una adolescente en casa y la posibilidad de sus primeras experiencias cada vez más cerca, las conversaciones tienen otro matiz. Ahora, de vez en cuando, a ella se le escapa una sonrisa incómoda y a mí me toca disimular la mía. Supongo que es lo que tiene hacerse mayor, ella y yo, cada una a nuestra manera. Pero seguimos hablando, que al final es lo importante.
Pero sé que no siempre resulta tan fácil. A veces llega ese momento en el que sabes que deberías hablar del tema, pero no encuentras la ocasión. ¿Así, de repente, mientras cenáis macarrones? ¿En el coche, aprovechando que no pueden escapar? A veces nos da más vergüenza a nosotras que a ellos. Y tampoco hace falta soltarles una charla magistral ni tener respuesta para absolutamente todo.
Lo importante es que sepan que pueden preguntarnos cualquier cosa, sin miedo, sin juicios y sin vergüenza. Que entiendan que protegerse no es desconfiar de la otra persona, sino cuidarse y cuidar. Y que la educación sexual no debería empezar el día que sospechamos que van a tener su primera relación, sino mucho antes, con pequeñas conversaciones cotidianas, sinceras y sin dramatismos.
Por qué hablar de esto ahora
Porque los datos van en la dirección equivocada. Según el Ministerio de Sanidad, entre 2021 y 2023 la gonorrea aumentó un 42,6 % y la sífilis un 24,1 % en España, y la clamidia lleva años creciendo cerca de un 20 % anual. La clamidia es más frecuente en menores de 25 años.
Al mismo tiempo, el estudio HBSC 2022 muestra que el uso del preservativo entre adolescentes de 15 a 18 años ha caído unos 18 puntos desde 2002: solo el 65,5 % lo usó en su última relación. Juntas las dos cosas y la conclusión es clara: hace falta más información y menos «eso no va conmigo».
Lo básico que tienen que saber
- Muchas ITS no dan síntomas. La clamidia, por ejemplo, puede pasar desapercibida durante mucho tiempo. Que no pique ni duela no significa que no esté.
- Se transmiten por cualquier práctica sexual, no solo con la penetración vaginal: también por sexo oral y anal, y algunas por el contacto piel con piel en la zona genital.
- La mayoría se curan o se controlan si se detectan a tiempo. Sin tratamiento, algunas pueden dejar secuelas, como problemas de fertilidad.
- La píldora no protege de las ITS. Ni la del día después, ni la anticonceptiva, ni la marcha atrás. Solo el preservativo (masculino o femenino) protege a la vez del embarazo y de las infecciones.
Señales para consultar
Que sepan que deben pedir cita si notan alguno de estos cambios, aunque les dé vergüenza:
- Flujo o secreción distinta de lo habitual, con mal olor o de otro color.
- Escozor al orinar.
- Llagas, verrugas, bultos o granitos en la zona genital, anal o en la boca.
- Dolor en la parte baja de la barriga o en las relaciones.
- Sangrado entre reglas o después de una relación.
- Una relación sin protección, o un preservativo que se ha roto, aunque no haya síntomas.
Prevenir: lo que funciona
- Preservativo en todas las relaciones, desde el principio y hasta el final. Y saber ponerlo bien: se aprende (y se practica) antes de necesitarlo.
- Pruebas si ha habido riesgo o al empezar una relación nueva. Hacerse pruebas es lo que hace la gente responsable, por mucho que a alguno le parezca cosa de «gente rara».
- Hablar con la pareja de protección antes del momento, no en mitad.
- Vacunas. En el calendario vacunal hay vacunas que protegen frente a algunas infecciones que también se transmiten por vía sexual, como la hepatitis B y el virus del papiloma humano. Si tienes dudas, coméntalo con tu pediatra.
Dónde pueden ir (y sin que nadie se entere)
Esta es la información que más tranquiliza a los adolescentes: hay sitios para ellos. Además de su pediatra o su médico de familia, en Catalunya los servicios de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (ASSIR) tienen consultas específicas para jóvenes, como la Tarda Jove, donde atienden dudas sobre sexualidad, anticoncepción (también la de urgencia) e ITS. En algunos centros, para menores de 25 años, sin cita previa. Pregunta en tu CAP qué hay en tu zona.
Y un detalle importante: que sepan que pueden ir solos. Ojalá te lo cuenten, pero si no se atreven, mejor que vayan a un profesional que a un foro de internet.
Muchos institutos cuentan también con la figura de los Agentes de Salud, jóvenes que reciben formación, a menudo a través de los departamentos de Juventud y en colaboración con profesionales de la salud, para informar, escuchar y orientar a sus compañeros y compañeras sobre temas como la sexualidad, las infecciones de transmisión sexual (ITS), la prevención y las relaciones saludables.
Cómo sacar el tema en casa
- Aprovecha una noticia, una serie o una campaña para preguntar: «¿Os hablan de esto en el insti?».
- Habla de cuidado, no de miedo. «Protegerte es quererte» funciona mejor que «te vas a contagiar».
- Ten preservativos en casa, en un sitio que conozcan. Sin comentarios ni preguntas.
- Habla también con los chicos. La prevención no es cosa de ellas.
No podemos acompañarles a cada cita, pero sí darles información, herramientas y la seguridad de que en casa se puede hablar de todo. Y recordarles, cuantas veces haga falta, que protegerse es una forma de quererse.
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Fuentes
- Ministerio de Sanidad (2024). Se mantiene la tendencia creciente de las Infecciones de Transmisión Sexual en 2023. https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6547
- Ministerio de Sanidad (2026). Nota de prensa sobre la conducta sexual en el estudio HBSC 2022. https://www.sanidad.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=6842
- Nació Digital (2017). Menors de 25 anys poden fer consultes sobre sexualitat sense cita prèvia al CAP Bages (Tarda Jove, ASSIR del ICS). https://naciodigital.cat/manresa/societat/menors-de-25-anys-poden-fer-consultes-sobre-sexualitat-sense-cita-previa-al-cap-bages.html
Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta de pediatría, ginecología ni medicina de familia.