Publicado originalmente en MUM’S MGZ n.º 1 (octubre-noviembre de 2013).
Por Redacción MUM’S
Grrrrrrr… La vuelta al cole trae consigo la indeseable visita de los pequeños, molestos y temidos minivampiros chupasangre…
Los piojos son la cruz de muchos padres. Son unos insectos diminutos que se alimentan de sangre. Por mucho asco que puedan dar, los piojos son un problema sumamente habitual, sobre todo entre niños de tres a 12 años (más frecuentes en las niñas que en los niños).
Los piojos no son peligrosos y no transmiten ninguna enfermedad, pero son contagiosos y pueden resultar muy molestos. Sus picaduras pueden provocar picor e inflamación en el cuero cabelludo, y el rascado persistente puede provocar irritación cutánea e incluso infecciones en las áreas afectadas.
Hay más de 3.000 especies distintas de piojos. El piojo que se anida en la cabeza de los humanos es un diminuto parásito visible a simple vista, que mide entre 2,5 y 3,5 milímetros. Las hembras son más pequeñas que los machos, pero cualquiera de ellos se moviliza rápidamente por el cuero cabelludo y puede avanzar hasta 23 centímetros por minuto. Estos insectos ponen huevos (liendres) de color blanquecino o pardusco, como óvulos de 0,8 a 1 milímetro que se adhieren al cabello inmediatamente después de ser expulsados por la hembra, que puede llegar a poner 10 al día. Un piojo tiene tres etapas: huevo o liendre, ninfa y adulto, y, si no se elimina, suele vivir entre 30 y 40 días.
Los piojos son muy contagiosos y se propagan rápidamente entre personas, sobre todo en contextos grupales (como colegios o guarderías). A pesar de que no pueden volar ni saltar, estos diminutos parásitos tienen unas pinzas especialmente adaptadas que les permiten colgarse del pelo y aferrarse firmemente a él.
Tratamiento, por favor!!!
Lo más importante frente a los piojos es la prevención: evitar el contacto cabeza con cabeza, no utilizar gorros de otros niños, revisar la cabeza, las orejas, la nuca y el flequillo, lavar el pelo con frecuencia, cepillar a menudo el pelo (limpiando bien los peines y cepillos a más de 45 °) y lavar la ropa de cama a mucha temperatura…
Si en una exploración se detectan piojos, hay que extraerlos manualmente, si el niño tiene menos de dos años, o aplicar un tratamiento antipiojos adecuado.
Para eliminarlos manualmente, peina el pelo mojado, tras aplicarle acondicionador, con un peine de dientes finos. Hazlo cada tres o cuatro días durante dos semanas seguidas. También es una alternativa al uso de tratamientos insecticidas en niños mayores. Aunque a veces se utiliza vaselina, mayonesa o aceite de oliva para asfixiar a los piojos, no se ha demostrado científicamente la eficacia de estos tratamientos. Para desprender los huevos también se utiliza vinagre blanco caliente, diluido 1 parte de vinagre por 3 de agua. Aunque el olor a ensalada puede resultar desagradable…
Por este motivo es recomendable usar las lociones antipiojos y antiliendres. Tienen la ventaja de ser tan eficaces como el vinagre puro, pero huelen mucho mejor.
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Actualización 2026
Aquí las recomendaciones han cambiado bastante. Según la Guía-ABE de infecciones en pediatría (actualizada en enero de 2026), el tratamiento de primera elección es hoy la dimeticona, que actúa sin insecticidas. La permetrina ha perdido eficacia por las resistencias y queda como alternativa a partir de los 6 meses. En menores de 6 meses, lendrera y, si hace falta, dimeticona.
La lendrera sigue siendo imprescindible: pelo mojado, púas muy juntas y revisión cada 2-3 días durante 2-3 semanas. Lo que no hay que hacer: tratar «por si acaso» a quien no tiene piojos ni usar insecticidas como repelente. Tampoco hace falta que el niño falte al cole: puede volver en cuanto haya recibido el tratamiento. ¿Y la mayonesa o la vaselina? No hay estudios que avalen su eficacia.
Fuentes
- Rodríguez del Rosario S. Pediculosis de la cabeza. Guía-ABE, v. 3.0/2026. https://www.guia-abe.es/files/pdf/Pediculosis%20de%20la%20cabeza%20GUIA%20ABE.pdf