Mi separación salió bien. Lo digo con la boca pequeña, porque sé que no es lo habitual: comunicación, respeto y una hija que nunca ha tenido que elegir bando. Ojalá sirviera de ejemplo.
Pero tengo muy cerca a una mujer que está viviendo justo lo contrario. Durante años, ella lo llevó todo: el pediatra, las reuniones del cole, los cumpleaños, la mochila de natación, el grupo de WhatsApp de madres (que ya es deporte de riesgo). Él «ayudaba» cuando se le pedía. Ahora, separados, se niega a pagar las extraescolares de los niños. ¿El motivo? «A mí nadie me pidió permiso».
Quien nunca decidió nada ha descubierto de golpe el poder de decir que no.
Lo que duele: la carga mental no se divide por dos
Durante la convivencia, muchas familias funcionan con una persona que piensa, organiza y anticipa, y otra que ejecuta cuando le avisan. Es la famosa carga mental: no solo hacer las cosas, sino acordarse de que hay que hacerlas.
Cuando llega la separación, esa asimetría no desaparece; cambia de forma. Quien nunca se ocupó no sabe qué actividades hacen sus hijos ni cuánto cuestan. Y, a veces, ese desconocimiento se convierte en una herramienta: «no sabía nada, así que no pago».
Es como si en un piso compartido uno hubiera hecho siempre la compra y, el día que se separan las cuentas, el otro dijera que nunca aceptó comprar papel higiénico.
Lo que dice la ley (y aquí viene lo incómodo)
Aquí toca ser honestas: con las extraescolares tras la separación, él tiene parte de razón legal. Saberlo te ahorra disgustos.
Los tribunales distinguen tres tipos de gastos:
- Ordinarios: comida, ropa, material escolar, libros, excursiones previsibles. Van incluidos en la pensión de alimentos.
- Extraordinarios: imprevisibles y necesarios, como un tratamiento médico que no cubre la sanidad pública. Se reparten según lo pactado, normalmente a medias o en proporción a los ingresos, y no siempre requieren permiso previo, aunque sí avisar.
- Extraescolares: fútbol, inglés, música, danza. No son necesarios, aunque sean buenos para tus hijos. Por eso, la Audiencia Provincial de Barcelona y otros tribunales exigen como regla general acuerdo previo de ambos progenitores.
¿Y si uno apunta al niño sin consultar? Lo habitual es que pague quien decidió. Hay sentencias en Cataluña en las que el otro progenitor no tuvo que pagar una actividad elegida sin su consentimiento.
Los matices que te pueden salvar
- El consentimiento puede ser tácito. Un tribunal de Barcelona lo dio por bueno con mensajes de WhatsApp y con que el niño llevara tiempo yendo a la actividad sin que nadie protestara. Guarda las conversaciones.
- Lo que está en el convenio manda. Si el convenio regulador o el plan de parentalidad dice qué actividades hacen y cómo se pagan, eso es lo que vale.
- Si no hay acuerdo, hay salida: en Cataluña se puede proponer mediación y, si no funciona, pedir que decida un juzgado.
- Las actividades de antes de la separación no siempre se consideran pactadas automáticamente. Mejor dejarlas por escrito.
Lo práctico: cómo blindarte (y blindar a tus hijos)
- Ponlo en el convenio o en el plan de parentalidad. Escribe qué extraescolares hacen, cuánto cuestan aproximadamente y en qué porcentaje paga cada uno. Aunque ahora os llevéis bien. Sobre todo si ahora os lleváis bien.
- Propón las actividades por escrito antes de inscribir. Un mensaje claro en septiembre: «Este curso quiero apuntar a [nombre] a natación los martes, cuesta [X] € al mes. ¿Estás de acuerdo en pagar el [X] %?».
- Pide respuesta y guarda la conversación. Un «vale» por WhatsApp puede valer como acuerdo.
- Si no contesta o dice que no, valora la mediación antes de pelear. Es más barata, más rápida y menos dañina para los niños.
- No pongas a los niños en medio. Nada de «papá no quiere pagarte el fútbol». Ellos no tienen que cargar con la factura emocional.
Ejemplo: en septiembre, ella le escribe un mensaje con las dos actividades, horarios y precios, y le propone pagar a medias. Él no contesta. Ella vuelve a escribir con fecha límite. Él responde «vale, pero solo una». Ya hay un acuerdo por escrito sobre una de las dos, y una base para mediar sobre la otra. No es justo, pero es mucho mejor que pagar sola y en silencio durante años.
Visión crítica
Esto no va de padres malos y madres buenas. Hay muchos padres implicados que lo pagan todo y madres que también usan el dinero como arma. Va de algo más profundo: la corresponsabilidad no puede empezar el día de la separación. Si durante la convivencia una sola persona piensa por todos, el divorcio solo pone por escrito un desequilibrio que ya existía.
Y una petición a quien legisla y a quien juzga: la carga mental también es trabajo, aunque no aparezca en ninguna nómina.
Fuentes
- Sepín. Las actividades extraescolares como gasto de los hijos: criterios de las Audiencias Provinciales (incluye AP Barcelona y AP Girona). https://blog.sepin.es/?p=4842
- Audiencia Provincial de Barcelona, Sección 12.ª. Sentencia 106/2019, de 13 de febrero (extraescolares y acuerdo previo). https://www.iberley.es/jurisprudencia/sentencia-civil-n-106-2019-ap-barcelona-sec-12-rec-372-2018-13-02-2019-48034864
- Legal Today. La determinación de los gastos ordinarios y extraordinarios (2014). https://www.legaltoday.com/practica-juridica/derecho-civil/familia/la-determinacion-de-los-gastos-ordinarios-y-extraordinarios-2014-02-10/
Este artículo es divulgativo y no es asesoramiento jurídico. Cada convenio es distinto: consulta tu caso con un despacho especializado en derecho de familia.