Publicado originalmente en MUM’S MGZ n.º 2 (noviembre-diciembre de 2013). Traducido del catalán.
Por Núria Gavaldà · instructora avanzada de portabebés, La caseta de l’arbre
Introducir el portabebés en nuestro día a día puede facilitarnos mucho la vida cotidiana.
Podemos hacer tareas sencillas en casa, podemos salir a pasear y comprar, podemos subir y bajar escaleras… Y todo esto lo podemos hacer a la vez que vigilamos el estado de nuestro bebé, regulamos su temperatura corporal con la nuestra y lo introducimos en la vida social y familiar…
Beneficios para el bebé
Llevar al bebé cerca de nosotros le hará sentirse seguro y protegido, y esto tendrá un efecto beneficioso en su ritmo respiratorio, la circulación sanguínea, la digestión y, en consecuencia, la sensación de bienestar.
El uso de un portabebés facilita la lactancia materna, ya que la madre puede responder rápidamente a los primeros indicios de hambre, evitando así situaciones de estrés. Además, el contacto de la madre con el bebé influye positivamente en la producción de leche. Autores como Michel Odent o Laura Gutman, por otro lado, relacionan el hecho de dar una respuesta rápida y pertinente a las necesidades del bebé con el desarrollo como adulto de una buena autoestima.
Otro efecto del uso de los portabebés es la estimulación de sentidos como la vista, el oído, el tacto, la propiocepción o el equilibrio. Una estimulación adecuada y temprana que, en un portabebés, se da de manera natural, sin la ayuda de juguetes, DVD ni artefactos varios inventados con este objetivo. En un portabebés, el bebé está a la altura de quien lo lleva y ve y siente lo mismo que el adulto. El adulto le puede explicar qué son los ruidos que oye, le puede consolar si ve que reacciona con miedo a alguna cosa y, normalmente, le habla o le canta más que si va en un cochecito.
Cómo reconocer un portabebés ergonómico
Pero no todos los portabebés son ergonómicos ni todos son adecuados desde el nacimiento. Para que un portabebés sea ergonómico, tiene que respetar la postura en forma de C de la columna vertebral del bebé y le tiene que garantizar que el peso quede repartido correctamente por toda la tela o tejido. El bebé no debe ir colgado de los genitales con las piernas en vertical, sino que tiene que quedar sentado, con las piernecitas formando una M o en posición de ranita; es decir, con las rodillas más arriba que el culito y una abertura entre las piernas de unos 90°. Según la edad del bebé, será imprescindible que el portabebés tenga un buen soporte para la cabeza.
Para respetar el desarrollo físico del bebé, no lo pondremos nunca mirando hacia fuera, ya que esta postura obliga a su columna vertebral a adaptarse al cuerpo del portador y no permite ajustar correctamente el portabebés. También hay que tener en cuenta que, cuando el bebé mira hacia fuera, queda a merced de los estímulos constantes del mundo exterior, sin recibir el apoyo del adulto y sin poder dormirse de forma cómoda (no puede recostar la cabeza).
Y para quien lo lleva
Hasta ahora hemos hablado de la posición del bebé, pero para el adulto será importante que el peso quede repartido de manera equilibrada o, como mínimo, por una buena franja de la espalda (es el caso de las bandoleras). Los tirantes o bandas de tela no quedarán demasiado cerca del cuello (al cargar el peso nos haría daño rápidamente) y el cuerpo del bebé irá pegado al nuestro, sin balancearse y siempre mirando hacia el adulto, ya que, si no, el centro de gravedad del portador se desplaza hacia delante y le obliga a compensar el peso tirando la espalda hacia atrás y adoptando una postura inadecuada.
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Actualización 2026
La seguridad, lo primero. El Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones de la Asociación Española de Pediatría recuerda que la cara del bebé debe estar siempre visible, con la barbilla separada del pecho y la nariz y la boca libres de tela o del cuerpo del adulto. El riesgo de asfixia es mayor en menores de 4 meses, prematuros, gemelos, bebés de bajo peso o con infecciones respiratorias: en esos casos, consulta antes con el pediatra.
Además, no uses el portabebés en el coche, en bici o a caballo, ni mientras cocinas, y revisa cada día telas, costuras y hebillas. Lo demás que explica este artículo sigue vigente: un portabebés ergonómico, bien ajustado y con el bebé a la altura de un beso.
Fuentes
- Asociación Española de Pediatría, Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones no intencionadas en la Infancia. Recomendaciones sobre el uso de portabebés. https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/recomendaciones-portabebes.pdf
- En Familia (Asociación Española de Pediatría). Recomendaciones de uso de los cabestrillos portabebés. https://enfamilia.aeped.es/prevencion/recomendaciones-uso-cabestrillos-portabebes