Publicado originalmente en MUM’S MGZ n.º 1 (octubre-noviembre de 2013).
Por Redacción MUM’S · con recomendaciones del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría
¿Has dormido alguna vez con tu hijo o hija? Es lo mejor del mundo…
Sueño con una noche en la que ningún bebé llore angustiado y solo en la oscuridad buscando protección.
A lo largo de toda la historia de la humanidad, los niños han dormido con sus padres. Es una práctica normal en muchas partes del mundo y en muchas culturas. El contacto continuo favorece el desarrollo del vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de dar respuestas adecuadas ante situaciones de estrés. Además, está demostrado que la cercanía del niño y la madre facilita el mantenimiento de la lactancia materna. Por este motivo, el colecho es más frecuente en los niños alimentados al pecho que en los que reciben lactancia artificial. Además, sabemos que la lactancia tiene un efecto protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante, entre otras cosas.
Cuando el niño crece, va cambiando su manera de dormir. A medida que se hacen mayores, los bebés se despiertan más por la noche (no menos, como muchos piensan). Cuando el niño tiene alrededor de un año, el grado de desarrollo alcanzado por su cerebro le permite tener pesadillas que le despiertan asustado y, a veces, agitado. En ese momento, el niño busca refugio y consuelo junto a sus padres, en quienes tiene depositada su confianza afectiva. Hay que conocer los patrones normales de sueño para aceptarlos mejor. También hay que saber que no hay soluciones mágicas para evitar los despertares nocturnos y que el sentido común debe primar. Además, si un bebé depende de nosotros durante el día, ¿no nos necesitará también por la noche?
La decisión de dormir con tus hijos tiene que ser una opción vuestra, de los dos. Esta decisión va ligada a la cultura y a los deseos de cada familia sobre la relación con sus hijos. Es una práctica cada vez más extendida y, aunque al principio muchos padres son reacios a compartir la cama, en cuanto descubren los beneficios del colecho, lo practican orgullosamente.
Recomendaciones a la hora de dormir
- El bebé debe dormir siempre boca arriba.
- Sobre una superficie firme, sin almohadas, cojines ni peluches.
- Evitar arropar al niño en exceso.
- No dormir en la misma cama si los padres fumáis.
- Tampoco se debe practicar colecho si consumís alcohol, drogas o medicamentos que disminuyan vuestra capacidad de respuesta.
- Si se da alguna de estas circunstancias, el niño no debe dormir en vuestra cama, sino en la misma habitación, con la cuna al lado de la cama o en una cuna tipo sidecar (una superficie independiente adosada a la cama de los padres).
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Actualización 2026
La Asociación Española de Pediatría recuerda que, en menores de seis meses, el lugar más seguro para dormir es su propia cuna, boca arriba y cerca de la cama de los padres; una cuna tipo sidecar permite estar cerca y facilita la lactancia.
Además, desaconseja compartir cama con bebés menores de 3 meses, prematuros o de bajo peso; cuando los padres fuman, beben alcohol o toman medicamentos que dan sueño; en situaciones de cansancio extremo, como el posparto inmediato; en sofás, sillones o colchones blandos, y cuando la cama se comparte con otros niños o con varias personas.
Fuentes
- En Familia (Asociación Española de Pediatría). Colecho: ¿es malo compartir cama con el bebé? https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/colecho-es-malo-compartir-cama-con-bebe