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Sepsis en el embarazo y el posparto: las señales que no debes dejar pasar

por MUMS Editorial

En el posparto todo duele un poco y todo cansa mucho. El problema es que esa niebla de agotamiento es el escondite perfecto para algo que no puede esperar: la sepsis en el posparto (y en el embarazo), la respuesta descontrolada del cuerpo ante una infección.

En noviembre de 2025, el NICE publicó una guía solo para embarazadas y mujeres que han estado embarazadas recientemente: «Suspected sepsis in pregnant or recently pregnant people» (NG255). Antes estaba metida en la guía general de sepsis; ahora tiene la suya, y eso ya dice algo de su importancia.

La idea clave: seis semanas de alerta

La guía pide al personal sanitario que tenga en cuenta que las personas embarazadas, o que han dado a luz, han tenido un aborto espontáneo o una interrupción del embarazo en las últimas 6 semanas, pertenecen a un grupo de alto riesgo de sepsis. También quienes han pasado por una cirugía o un procedimiento invasivo en ese periodo (sí, la cesárea cuenta).

Piensa en esas seis semanas como el periodo de garantía de un coche recién salido del taller: cualquier ruido raro merece revisión, no un «ya se pasará».

Señales que deben hacerte mover ficha

Las que la guía considera de alto riesgo

  • Piel moteada o de color ceniza.
  • Labios, lengua o piel azulados.
  • Manchas en la piel que no desaparecen al presionar (prueba del vaso).

Las que apuntan a infección localizada

  • Herida de cesárea o episiotomía roja, hinchada, caliente o que supura, o que se abre.
  • Loquios (sangrado posparto) con olor fuerte o dolor abdominal que va a más.
  • Pecho rojo, duro y doloroso con fiebre que no mejora.

Si te han dado puntos, aunque no sepas cuántos (a mí nunca me lo dijeron), mírate la herida cada día con un espejo o pide a alguien de confianza que lo haga. Lo que no se mira, no se vigila.

Señales generales de alarma

Fiebre o temperatura muy baja, tiritona, respiración muy rápida, corazón acelerado en reposo, confusión o somnolencia rara, no orinar en muchas horas, o la frase que más deberíamos escuchar: «me siento peor que nunca». Esa intuición es un dato clínico, no un drama.

Qué hacer: la frase que abre puertas

La guía pide al personal sanitario que se pregunte «¿podría ser una sepsis?» ante cualquier signo de infección, y que usen una escala de alerta temprana para valorar la gravedad. También que pregunten si ya has consultado antes por lo mismo. Tú puedes facilitarles el trabajo:

  1. Di claramente cuándo diste a luz (o tu semana de embarazo): «He tenido una cesárea hace 9 días».
  2. Nombra la sospecha: «Me preocupa que pueda ser una infección grave o una sepsis».
  3. Cuenta si ya consultaste: «Vine hace dos días con fiebre y me mandaron a casa».
  4. Lleva acompañante. Si estás confusa, esa persona será tu memoria.

Ejemplo práctico: Laia, ocho días después de una cesárea, tiene 38,5 °C, tiritona y la herida enrojecida. Su pareja insiste en que «será el cansancio». Ella llama al 112 / acude a urgencias, dice que está en el posparto de una cesárea y que teme una infección. La valoran con prioridad. Ni exagerada ni histérica: informada.

Visión crítica

Una guía no sirve de mucho si la madre recibe el alta con un folleto genérico y una cita a las seis semanas. El reto real está en el seguimiento domiciliario de matrona y en que en urgencias se pregunte siempre por un parto reciente. Además, el NICE ya ha anunciado que está revisando la parte de la escala de alerta materna (MEWS), así que habrá novedades.

Fuentes

Ante cualquier señal de alarma, llama al 112 o acude a urgencias. Este artículo no sustituye la atención sanitaria.

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MUM'S MGZ · Tarragona

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