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Maternidad, paternidad y sexo: ¿por qué baja la libido tras el parto?

por MUMS Editorial

Publicado originalmente en MUM’S MGZ n.º 1 (octubre-noviembre de 2013). Traducido del catalán.

Por Redacción MUM’S · con información de Alba Lactancia Materna

El nacimiento, la crianza y el cuidado de los hijos requieren mucha dedicación, esfuerzo y energía. Por regla general, en la época de crianza de nuestros hijos, los padres y las madres nos damos cuenta del poco tiempo que tenemos para nuestra intimidad como pareja…

No es un tema del que se hable con normalidad, pero en realidad son muchas las consultas de mujeres y hombres preocupados porque las relaciones sexuales han disminuido o son prácticamente nulas después de la llegada del primer hijo. Hay muchas dudas sobre si esta situación es un problema de la pareja o si realmente existe una causa fisiológica que provoque esta inapetencia.

Después del parto, la libido desaparece en la mayoría de las mujeres. De hecho, ninguna hembra mamífera entra en celo durante la lactancia (a excepción de los humanos y los canguros). Este descenso del interés sexual es una ventaja evolutiva, natural, para preservar el interés de la madre por su cría.

Además, la lactancia materna afecta proporcionalmente al interés por las relaciones sexuales. La ausencia de deseo sexual es más normal de lo que las mujeres y los hombres imaginan, pero no es permanente. Así que, si habéis decidido amamantar, es mejor que os arméis de paciencia, amor y comunicación…

Las causas

La causa más importante es la hormonal. De tener cifras astronómicas de estrógenos y progesterona durante el embarazo (que normalmente aumentan la libido), después del parto estas hormonas desaparecen. En cambio, las madres segregan prolactina, que es la hormona opuesta a la libido. Las mujeres que amamantamos, durante los seis primeros meses, estamos hormonalmente en una situación parecida a la menopausia. Desafortunadamente, la falta de ovulación significa que el nivel de estrógenos que circula por tu organismo es mucho más bajo de lo normal, lo que provoca sequedad vaginal y una disminución general del apetito sexual.

Con el tiempo, hacia el sexto mes, aunque se siga dando el pecho, la prolactina ya no alcanza valores tan altos como en el posparto inmediato, porque la producción de leche deja de ser un fenómeno endocrino (controlado por las hormonas) y se mantiene gracias a la succión y al vaciado frecuente de los pechos. Llega el momento en el que la libido debería empezar a recuperarse.

Pero hay, además, muchos otros factores, como el sueño o el cansancio, que con el tiempo se irán atenuando.

Por descontado, cada mujer es diferente, y muchas madres dicen que la lactancia no les afecta en absoluto al interés sexual. Algunas incluso se sienten más «sexis»; es una suerte, pero no es lo normal.

¿Y la parte emocional?

Después del parto, la madre ha creado un vínculo intenso con el bebé, y las endorfinas segregadas durante el parto han creado una especie de nube de amor en la que solo entran el hijo y la madre. Casi toda la energía sexual y afectiva de la madre se dirige hacia el recién nacido, en una relación perfecta de amor mutuo.

La mayoría de las madres necesitan el amor, la afectividad y la protección de su pareja. Quieren abrazos y palabras de afecto, pero no les apetece practicar sexo. El padre puede malinterpretar la demanda de afecto como demanda de sexo y sentirse mal al ser rechazado. La madre puede intentar solucionarlo evitando el contacto físico y no demandando más afecto. El padre puede reaccionar pensando que la culpa es del bebé, ya que desde que nació su mujer ya no es la misma, se ha vuelto distante y el bebé la tiene totalmente absorbida.

En estos casos, el posparto se convierte en una auténtica prueba de fuego para la pareja. Para superarla, es crucial la comunicación.

Ser padres es una experiencia vital. Tanto el hombre como la mujer tienen que adaptarse a la nueva situación, aprender a quererse en este nuevo contexto con abrazos, muestras de afecto y comprensión, que mejorarán la relación y, por lo tanto, con el tiempo, aumentarán el deseo sexual.

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No hay una fecha mágica (la famosa cuarentena) para volver a tener relaciones: cada cuerpo necesita su tiempo para recuperarse. Los servicios de maternidad del sistema sanitario británico lo dicen claro: está bien tomárselo con calma y mantener la cercanía con abrazos, besos y caricias hasta que te apetezca.

Dos avisos prácticos. Uno: dar el pecho no protege del embarazo; puedes quedarte embarazada desde unas tres semanas después del parto, aunque no te haya vuelto la regla, así que habla de anticoncepción con tu matrona o tu médica. Dos: si las relaciones duelen, o el dolor no se va, consulta. Una valoración del suelo pélvico puede ayudar, y la guía británica NICE recomienda preguntar por estos síntomas en las revisiones del posparto. Y si la falta de ganas viene con tristeza o agotamiento que no pasan, cuéntaselo también a tu médica.

Fuentes

MUM'S MGZ

MUM'S MGZ · Tarragona

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