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El ciclo menstrual explicado: folicular, ovulación y lútea (para leer con tu hija)

por MUMS Editorial

Recuerdo perfectamente ir al CAP de adolescente para que me pincharan antiinflamatorios porque el dolor de regla era insoportable. Y aun así, nadie me explicó demasiado qué estaba pasando en mi cuerpo. Sabíamos que había días en los que estábamos más sensibles, más irritables o con ganas de llorar por cualquier tontería. «Serán las hormonas», nos decían. Y con eso parecía que ya estaba todo explicado.

Lo que me da rabia, y también un poquito de tristeza, es que haya tenido que llegar a los cuarenta y tantos, cuando mi menstruación empieza a despedirse, para descubrir todo lo que nunca me enseñaron sobre mi propio ciclo. Llevo más de treinta años menstruando y resulta que ahora es cuando más estoy aprendiendo sobre él. Tiene narices, ¿verdad?

Pero quiero quedarme con la parte buena. Hoy tengo la información y, sobre todo, la oportunidad de compartirla con mi hija. De enseñarle a escuchar su cuerpo, reconocer sus cambios, entender sus emociones y conocer cómo puede influir el ciclo en su bienestar, sin vivirlo como una limitación.

Porque la regla es mucho más que sangrar unos días al mes, y ojalá nuestras hijas no tengan que esperar a los cuarenta para descubrirlo. Este artículo es para ellas, pero también para nosotras, que todavía tenemos mucho que aprender.

Primero, lo básico

El ciclo empieza el primer día de regla (día 1) y termina el día antes de la siguiente. El famoso ciclo de 28 días es más una media que una norma: los ciclos normales en adultas duran entre 24 y 38 días y la regla, de 4 a 8. En los dos primeros años después de la primera regla es todavía más irregular, y es normal.

Las protagonistas son cuatro hormonas: la FSH y la LH, que manda el cerebro, y los estrógenos y la progesterona, que fabrican los ovarios. Piensa en ellas como un equipo de relevos: cada una toma el testigo en un momento del mes.

Las fases del ciclo, una a una

1. La regla (días 1 a 5, más o menos)

Si no ha habido embarazo, el útero se desprende de la capa que había preparado y sale con la sangre menstrual. Los estrógenos y la progesterona están en su punto más bajo, así que es normal tener menos energía, algo de dolor y ganas de mantita.

2. Fase folicular (desde el día 1 hasta la ovulación)

La FSH despierta a varios folículos del ovario (los saquitos donde maduran los óvulos) y uno toma la delantera. Mientras crece, fabrica estrógenos, que van subiendo. Es la fase más variable en duración, y la que explica que unos ciclos sean más largos que otros. Muchas chicas notan que aquí tienen más energía, más ganas de quedar y mejor piel.

3. Ovulación (hacia la mitad del ciclo)

Un pico de LH hace que el folículo libere el óvulo. Dura poco, alrededor de un día, pero marca la ventana fértil: unos 6 días, desde 5 días antes de la ovulación hasta 1 día después. Este dato es importante para las adolescentes: no hay días «seguros» sin protección, y menos aún con ciclos irregulares.

4. Fase lútea (de la ovulación a la siguiente regla, unos 14 días)

El folículo vacío se convierte en el cuerpo lúteo y empieza a fabricar progesterona, que prepara el útero para un posible embarazo y sube un poquito la temperatura del cuerpo. Si no hay embarazo, al final de esta fase las hormonas caen en picado, y ahí aparecen en muchas chicas los famosos síntomas premenstruales: pechos sensibles, hinchazón, granitos, irritabilidad o lágrima fácil.

Nada de esto es exagerar, por mucho que algún hermano opine lo contrario.

Un truco que funciona: el diario del ciclo

Proponle anotar cada día, en una libreta o una app, si tiene regla, cómo se siente, cómo duerme y si le duele algo. Al cabo de tres o cuatro meses, casi todas descubren su propio patrón: «la semana antes de la regla estoy más sensible», «el segundo día me duele mucho la barriga». Ese conocimiento le servirá para organizarse, para entenderse y, si algo no va bien, para explicárselo con datos a su pediatra.

Los ginecólogos estadounidenses (ACOG) llevan años diciendo que el ciclo menstrual es un signo vital más en las adolescentes, como la fiebre o la tensión: cuando algo se sale de lo normal, puede avisar de un problema de salud. El diario es la mejor forma de detectarlo.

Cuándo consultar

  • Reglas que duran más de una semana o que obligan a cambiarse cada 1-2 horas.
  • Más de 3 meses sin regla, o sangrados entre reglas.
  • Dolor que no se calma o que le impide ir a clase.
  • Cambios de humor tan intensos antes de la regla que le afectan a la vida diaria.

Y si quieres preparar la primera regla, lo contamos en La primera regla: cómo prepararla con tu hija.

Ojalá tu hija termine de leer esto sabiendo que su cuerpo tiene un ritmo propio y que conocerlo es una forma de cuidarse. Y que, si un mes se siente en la cima y al siguiente en el sótano, le está pasando lo mismo que a ti y a todas las mujeres que la rodean.

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Fuentes

Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta de pediatría, ginecología ni medicina de familia.

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MUM'S MGZ · Tarragona

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