Lleva semanas inventando excusas. El clásico dolor de cabeza, el «mañana madrugo», el «estoy reventada»… Y no es del todo mentira, porque está reventada. Pero la verdad, la que no se atreve a decir en voz alta, es otra: le duele. Le escuece, le tira, y lo que antes era placer ahora se parece demasiado a una revisión ginecológica sin fecha de fin.
Así que evita. Evita el beso largo por si lleva a algo más, evita acostarse a la vez, evita el tema. Y cuanto más lo evita, más culpable se siente. Y cuanto más culpable se siente, menos ganas tiene. Un círculo perfecto. Perfectamente agotador.
(Escena ilustrativa. Si te has visto dentro, sigue leyendo: tiene explicación y, sobre todo, tiene solución.)
Qué está pasando en tu cuerpo
Cuando los estrógenos bajan, los tejidos de la vulva, la vagina y la vejiga se vuelven más finos, más secos y menos elásticos. Lubricas menos, la piel se irrita con facilidad y pueden aparecer escozor, dolor en las relaciones, ganas de orinar más a menudo e infecciones de orina que se repiten. Los profesionales lo llaman síndrome genitourinario de la menopausia, y es tan frecuente como poco hablado.
El deseo es otra historia, porque no depende solo de las hormonas. Influyen el sueño (o la falta de él), el cansancio, el estado de ánimo, cómo te ves en el espejo y cómo está la relación. Una revisión de 18 estudios cualitativos con mujeres en la menopausia (2024) lo resume bien: cambios en el deseo y en el orgasmo, mucha dificultad para hablarlo y, curiosamente, una preocupación enorme por si la pareja está satisfecha. Hasta en esto pensamos antes en el otro.
Lo que funciona (según la evidencia, no según el cuñado)
1. Lubricantes e hidratantes vaginales
Son la primera línea y no llevan hormonas. Los lubricantes se usan en el momento de la relación; los hidratantes vaginales, de forma regular, varias veces por semana, para mejorar la sequedad del día a día. Se pueden combinar con cualquier otro tratamiento.
2. Estrógeno vaginal
La guía británica NICE, actualizada en 2024, recomienda ofrecerlo a las mujeres con estos síntomas. Se aplica en la vagina en forma de crema, óvulo o anillo, y apenas pasa a la sangre. Los efectos adversos graves son muy raros, aunque los síntomas suelen volver si se deja, así que conviene revisarlo periódicamente con tu ginecóloga o tu médico de familia. Si has tenido cáncer de mama, la guía aconseja empezar por los productos sin hormonas y decidir el resto junto con oncología.
3. Ojo con el láser vaginal
Se anuncia mucho y no es barato. La guía NICE desaconseja ofrecerlo para estos síntomas salvo dentro de un ensayo clínico, porque todavía no hay pruebas suficientes de que funcione.
4. ¿Y la testosterona?
Se habla mucho de ella para el deseo. NICE propone valorarla cuando el deseo sexual está bajo y la terapia hormonal por sí sola no ha sido suficiente. Una revisión de 36 ensayos encontró un efecto modesto: menos de un encuentro satisfactorio más al mes, de media. En el Reino Unido no hay ningún producto aprobado para mujeres y se usa fuera de ficha técnica. Es una opción para hablar en consulta, no una píldora mágica.
5. El suelo pélvico también cuenta
Si hay dolor, pérdidas de orina o sensación de peso, una fisioterapeuta de suelo pélvico puede ayudarte mucho. Te lo contamos en ¿Incontinencia? Es hora de cuidar tu suelo pélvico.
6. Ampliar el menú
Nadie dijo que el sexo tuviera que ser siempre igual. Más juego, más tiempo, más caricias y menos guion. Muchas parejas descubren en esta etapa que la penetración era solo un plato del menú, y no necesariamente el más rico.
Cómo decirlo en la consulta
Sin rodeos. Esta frase vale tal cual:
«Tengo sequedad y me duelen las relaciones. Ha empezado con la perimenopausia. ¿Qué opciones de tratamiento tengo?»
Si te contestan con un «es normal a tu edad» y poco más, recuerda que normal no significa que tengas que aguantarlo. Hay tratamientos, y tienes derecho a que te los expliquen.
Y con tu pareja
El silencio es el peor lubricante. Contarle a tu pareja que no es falta de amor, sino sequedad y dolor, cambia por completo la conversación: pasáis de «no me deseas» a «busquemos cómo». Te damos ideas para esa charla en Perimenopausia y pareja: «no eres tú, son mis hormonas».
Y tú, si llevas meses inventando dolores de cabeza, no tienes nada de lo que avergonzarte. Tu placer no caduca con la regla. Solo necesita que alguien, empezando por ti, lo tome en serio.
Sigue leyendo
- Perimenopausia y pareja: «no eres tú, son mis hormonas» (y también somos nosotros)
- ¿Nos separamos o es la perimenopausia? Cómo distinguir una crisis de pareja de la tormenta hormonal
- Perimenopausia con una adolescente en casa: lo que dice la guía NICE sobre terapia hormonal y TCC
Fuentes
- NICE (2024). Menopause (NG23). Visual summary: genitourinary symptoms associated with menopause. https://nice.org.uk/guidance/ng23/resources/visual-summary-genitourinary-gu-symptoms-associated-with-menopause-pdf-13553202493
- NICE. Menopause: identification and management (NG23). Recomendaciones. https://www.nice.org.uk/guidance/ng23/chapter/recommendations
- Bulut H, Hinchliff S, Ali P, Piercy H (2024). Women’s Experiences of Intimate and Sexual Relationships During Menopause: A Qualitative Synthesis. Journal of Clinical Nursing. https://shura.shu.ac.uk/34269/
- The Pharmaceutical Journal. Testosterone in menopause: a review of the evidence and prescribing practice. https://pharmaceutical-journal.com/article/research/testosterone-in-menopause-a-review-of-the-evidence-and-prescribing-practice
Este artículo es divulgativo y no sustituye la consulta de ginecología, de medicina de familia ni de psicología.